Reflexiones

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  Mi forma de realización plástica creo que se asemeja al acto de creación pura en lo referente a gestación, alumbramiento y aceptación del nuevo ser. Con respecto a lo último, lo que surge es ajeno a mí y no permite modificación. El proceso en óleo se cumple en no más de cuatro horas intensas que es lo que me permiten mis fuerzas. Luego quedo vacío bastante tiempo esperando….

Estoy preparando una muestra y estoy dando examen de nuevo. ¡Y ya pasaron 20 años!
Yo quisiera vivir como un monje en una celda con tal de tener con qué pintar sin preocupaciones ni molestias.

El arma del arte te ayuda a vivir.

Creo que decidí ser artista asomado apenas al tablero de Plácido Aguiar (querido andaluz), tendría 5 ò 6 años, no sé. Tampoco sé si èl era un buen pintor, no importa. Pero fue suyo el primer pincel que toqué. Y es todavía su caballete, que me regaló su esposa cuando él murió, el primero y único que he usado.

Consiguiendo la técnica podrás entregarte a la sensación con más libertad.

Si tuviese que pedir perdón por algo o alguien, solamente diría que más no pude hacer. Sé que hice, pero quizás en contra de la corriente o a veces demasiado a favor. Con temores, con dubitación. Son defectos, sin duda. Pero lo que nunca nadie sabrá y yo, el más interesado, qué hubiese resultado si yo hubiese sido como tantos desearon que fuese.

Yo consigo varios puntos de vista para verificar mi obra. La observación normal, la sin anteojos, con el espejo, con el visor de una vieja cámara fotográfica, con distintas luces y consultando a Vicky. Después firmo.

Si pudiera afirmarme en mi posición de artista, sin idas y venidas, sería más feliz yo y mi obra. Pero siempre siento temores y me achico. Todo sale a empujones y así vivo.
Y quizá lo más valioso sea el silencio, porque te permite observar, pensar, crear, intuir, rogar, desear, rezar, esperar y sobre todo porque es tu fiel compañero cuando estás verdaderamente solo. Ese es el conocimiento.

Me considero un ejemplo de conducta, pero de qué sirve eso solamente.

El caballete, los óleos, la paleta, los pinceles…descansan.

Querría encontrar a alguien a quién decirle todo lo que aprendí solo. Explicarle, enseñarle, guiarlo y cobijarlo. Salvar todas las dudas y desesperanzas que viví y vivo.

La autocrítica tamiza nuestra obra, pero también a nosotros. Nos transformamos en perfeccionistas, es decir condenados irremisiblemente a la insatisfacción. Porque esa posición se traslada a todos los ámbitos.

Quizás más adelante (y estoy seguro), el psicoanálisis lo harán los artistas. Con ayuda de los psicoanalistas para saber cuánto cobrar.